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miércoles, 8 de octubre de 2008

A vueltas de Madrid, de París, de CASI todo

Ya pasaron los nervios, el histeriqueo. Llegué al aeropuerto de Barajas y llamé a mi hermana por el móvil para tener la mente ocupada, para impedirme pensar que en la sala de llegadas me recibiría Luisito.
Allí estaba, esperando como fiel caballero, armado con una sonrisa nerviosa. Dos besos y un medio abrazo. Fuimos a por el coche y él no paró de hablar. Nombraba cada pueblo por el que pasábamos y repetía: “No me puedo creer que estés aquí, bobita”, sin parar. Fuimos a su casa, llegamos casi a las dos de la madrugada y compartimos cama e insomnio.
Ninguno durmió, pero no porque pasara nada, sino por lo raro de compartir cama. Al día siguiente se repitió la historia. Al otro, nos fuimos a París.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Paris, mon amour...

Praga se queda pendiente. Sale todo muy caro. Buscando opciones, salió París. Yo estuve allí hace 7 años, Luis no, así que allí nos vamos. 3 días, 2 noches.Queda sólo una semana para todo: para vernos cara a cara después de un año de charlas sin fin y de mutuas confesiones. Me tocará volar los más de dos mil kilómetros que nos separan un par de días antes de que vayamos a la Ciudad de la Luz. Me quedaré en su casa un par de días y luego partiremos rumbo a Francia. Estaremos en un hotelito al ladito del Sena.
¡Qué ganas!, aunque he de admitir que estoy nerviosa, tremendamente nerviosa, “nerviosérrima”, como diría un buen amigo mío. Después de París, me quedaré un par de días con él, en su ciudad, en su casa, en su cama. Pero no se equivoquen: sólo somos amigos, aunque el “sólo” no corresponde, pues aunque no seamos amantes, somos tanto que el “sólo” sobra. Cómo me lío, ¿eh?

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Deseos cumplidos

Adoro a Luis. No, mentira: lo ADORO. Así, con mayúsculas. Lo mejor de todo es que él lo sabe. Es una sensación impresionante que alguien te tome tan en cuenta. Les explicaré que hace algo más de un mes leí en un libro una descripción de la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga que me erizó el alma y que hizo que me entraran unas ganas locas de estar en ese sitio.

Se lo dije a Luis por teléfono y al segundo me respondió:

“Pues vamos. Tú buscas los billetes, el hotel y yo invito”

sábado, 23 de agosto de 2008

Mi "muy mejor amigo"

Yo, al igual que el Barajas de la serie “Aida”, tengo un “muy mejor amigo”. Lo paradójico del asunto es que no es un amigo de la infancia, tampoco uno de los del instituto ni los de la facultad; es un amigo que me encontré en un chat. Fui muy cabrona al principio con él, lo admito, y mil veces me he preguntado (y le he preguntado) por qué no me mandó a la mierda, por qué motivo no me eliminó de su cuenta, y listo.
Mi muy mejor amigo llegó a mi vida hace poco menos de un año y se llama Luis. He hablado con él más que con nadie, y confío en él lo que no está escrito. Es bonito tener una persona así, y lo justo sería que todo el mundo tuviera un muy mejor amigo como él. Le cuento mis problemas, mis miedos, mis sueños, y obtengo reciprocidad, un hombro amigo y la certeza de que hay cosas que están destinadas a durar para siempre, a pesar de que nos separen miles de kilómetros. Algo bueno tendré que haber hecho en la otra vida, porque si no, no me explico la suerte que he tenido.