domingo, 15 de abril de 2012

Lo nuevo...

Sentir que todo acaba, que todo empieza; que se desmorona el mundo y que vuelve a surgir uno nuevo, uno creado para mí, uno que puedo moldear a mi antojo; llorar lágrimas de alegría que arrastran lágrimas ya lloradas, lágrimas de antiguas penas; sentir que resucitan mis labios dormidos, labios que despiertan bajo los besos de unos nuevos labios, labios que encajan como hechos por un molde exacto, labio sobre labio, labio contra labio, labios que danzan en eterna danza; ver unos ojos que me miran y me ven, ojos que reflejan mis ojos, ojos que los traspasan, los llenan y los desbordan; adelantar las manos y tocar una piel ajena que siento como una extensión de la propia; dibujar tus cejas, tu nariz, tus labios (que se abren para besar mis dedos, ahora convertidos en pinceles); recorrer tu mentón, tus mejillas, tu frente; dibujar tu rostro una y otra vez, para que no se gaste de tanto repasarlo, para volver a crearlo, si acaso todo fuera una fantasía; manos que sujetan manos, dedos que acarician dedos, dedos que se entrelazan con otros dedos; ser dos que comparten paisajes, música, caminos... dos que pasean por la vida bailando al son de la misma melodía. Ser tú, ser yo: ser nosotros.

jueves, 2 de febrero de 2012

Cosas que ÉL me dice

Me muero por ti. Amo como eres, amo tus dudas y tus miedos; amo tus circunstancias, amo el aire que respiras, y amo tu carita ojerosa cuando estás malita de la garganta. ¡La amo con toda mi alma! Amo tu pelito despelusado, los ruiditos que haces, tus mensajes…

Eres mi niña chiquitita. Si algún día llegamos a viejos y tienes el pelo blanco y estás llena de arrugas, y yo igual, te seguiré viendo como ahora te veo, no me cabe la menor duda: como mi niña chiquitita.

Te amo.

:)

Estoy enamorada...

domingo, 12 de junio de 2011

F i n



S e


a c a b ó . . .

miércoles, 4 de mayo de 2011

Reflexiones nocturnas

A veces me pregunto por qué soy tan complicada, tan contradictoria.

Tengo la capacidad de ser una cosa y, al minuto siguiente, la contraria: de estar feliz paso a una profunda tristeza; me miro al espejo, me veo con cara de pan y con una nariz que no me va, pero otras veces me descubro observando mis ojos y mis labios, y decido que no, no soy tan horrible, quizás ni siquiera llegue a ser fea; me consta que tengo una suerte enorme por contar con mis amigos, pero hay momentos en los que me agarra la tristeza y no sé a quién llamar, porque no me gusta molestar, y me siento sola, horriblemente sola; aguanto mil lágrimas porque odio que me vean llorar, sin embargo, las traidoras salen a borbotones cuando se rompen los diques, siempre frente a mi novio, soy noche y día; grande y chica; soy, en definitiva, una chica grande que teme amar y que, sobre todo, teme que no la amen.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Prescripción médica

Me duele la cabeza.
Me duele la espalda.
Me duele el corazón.

¿Por qué sólo hay pastillas para aliviar dos de mis tres dolores?

martes, 21 de diciembre de 2010

Regalos

Él: Tengo que comprarte regalos para el día de Reyes. Quid pro quo.
Yo: No quiero que me compres nada. Ya me has regalado demasiado.
Él: ¿Yo? ¿Qué te he regalado yo?
Yo: No poco: la nueva Gramática de la Lengua Española, el portátil, la grabadora de DVD, el disco duro externo de 500Gb...
Él: Y mi corazón. Olvidaste decir que te regalé mi corazón...


Cursi, lo sé, pero justamente por eso me sobran los regalos.

jueves, 26 de agosto de 2010

A veces las cosas son lo que parece...

A menudo nos empeñamos en buscar cosas donde no las hay. Conocemos a alguien que aparenta ser muy buena persona, simpático, amable y detallista; casi acto seguido nos empieza a rondar por la cabeza la idea de que no es oro todo lo que reluce, que segurito segurito que hay gato encerrado, y que el tiempo nos demostrará que esa persona ni es tan buena, ni tan simpática, ni tan de lo otro.

Sin embargo, conocemos al típico chulito, rudo, con respuestas que en ocasiones pueden ser cortantes, hirientes, o nos encontramos con el típico ligón que se lía hoy con una, al rato con otra y más tarde con las dos (un suma y sigue de conquistas, vamos), ¿qué hacemos entonces? Fácil: pensar que en realidad él no es así, que busca el amor de su vida (cuyas características coinciden, cómo no, con las nuestras) y que todo lo malo que dice y muestra no es más que pura fachada, que debajo de todo eso se esconde una gran persona que nos hará felices.

A veces lo complicamos todo por querer ver más allá de lo que hay, a veces deberíamos dejar de tejer intrigas y, simplemente, permitir que nos lleve la corriente. Empeñados en teorizar, nos negamos el sentir.